Quizá tu tampoco y yo también

No sé si he tenido un mal día o un mal año, si ha pasado un mes o todo un trimestre. Quizá fue por no contestar las cadenas de email cuando aún tenía quince. Por saltarme los dieciocho y repetir los diecisiete en la tarta, por no haber hablado nunca de cumplir veintiséis o llorar en los veintinueve con una sonrisa, un helado y tú.

Por grabarme bailando, por besar agarrando e insultar el capital, por volver siempre de madrugada, por beber. Por nunca importarme abandonar si es una trampa, por haber tenido tanta suerte como mala fortuna, por regalar comida a todos. Por saltar las vallas, las normas, las calles, las fronteras y las penas; por aferrarme a las caderas. Por ocupar puestos que no son para mí, por desempeñar un papel sin querer siquiera ser parte del teatro. Por haber hecho teatro sin saberme el papel.

Pero alguna vez, alguna vez es verdad. Cuando no temes lo que viene, ahí justo ahí es el puñetero año del cometa. Para poder volar sin pe(n)sar.

Que privilegio haber podido hacerlo, que virtud saber apreciar.

Deja un comentario